June 23, 2024

Cómo ser el mejor “influencer”

Author: Bei
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Cómo ser el mejor influencer.

Con mucho cariño, os comparto la charla TED que tuve el privilegio de ofrecer hace un par de semanas. Espero de corazón que os guste, os aliente, os haga reír, os haga pensar, os haga emocionaros, os haga cuestionarios y os haga sentir que todos los días podéis ser vuestra mejor versión. No una versión perfecta, si cada día un poquito mejor. Gracias a todas las personas que lo han hecho posible, equipo TED, Merche y Guiomar especialmente, a mi tribu, a mis niñas preciosas y a Miguel. Y gracias a mi misma por dar voz a mi niña interior. Gracias, gracias, gracias de corazón.

Si ahora mismo no podéis escuchar audio os dejo la ponencia completa, lo que tenía que haber dicho realmente y no me dio tiempo a decir XD

(Fotògraf: Dani Legaz y Juan Segovia )

Cómo ser el mejor influencer.

Hace unos años decidí ser
influencer. Lo sé, estáis hartos de hablar de influencers por aquí y por allá.
Nuestro trabajo es vital, pero nos infravaloran profundamente, sin embargo,
para nuestros followers, para ellos y ellas, nuestra labor es lo más.

Hace unos años me
matriculé en el máster para ser influencer, después de un año duro, pasé por un
examen de 16 horas y cuando terminó, me dieron mi carné de influencer, junto
con mi bebé, mi primer follower.

Sí, mi bebé.

Quizás los que ya sois influencer,
los que sois padres o madres os acordéis de ese momento, el instante en el que
os convertisteis en influencer, ¿viajamos juntos hacia atrás en el tiempo? El
olor, el peso, la alegría, el sueño… Quizás también miedo y seguramente una
gran responsabilidad. Una profunda responsabilidad, de enseñar las cosas
importantes de la vida. Una gran responsabilidad de no cometer errores

Errores.

¿Qué hacemos cuando los niños
y las niñas cometen un error? Castigar, gritar, amenazar, chantajear.
¿Realmente eso produce el aprendizaje qué deseamos? ¿Todos los comportamientos
que a priori nos parecen disruptivos en los niños son realmente un error o nos
falta, a ellos o a nosotros, algo de información?.

 Hace unos años yo descubrí la respuesta a esto.
Una vez me estaba preparando para salir a la calle y oí gritos en el
descansillo, cuando llegué vi a mi hija mayor de tres años arrastrando por el
suelo a la bebé de uno. Pregunté ¿qué haces? Y me soltó “He intentado razonar,
pero no ha funcionado.

Es
muy fácil entrar en modo primitivo a última hora, ¿verdad? Pensad en aquella
vez que no fuisteis vuestra mejor versión, quizás el brócoli que sale volando,
pisas los legos, el baño inundado, o aquel secuestro en el supermercado, sí, un
secuestro, el secuestro amigdalar, perdón, secuestro amigdalar es lo que
utilizamos para adultos, rabieta es la palabra que usamos despectivamente para
los peques.

En ese momento empecé a
convertirme en un volcán… y mi vecina abrió la puerta. Sonreí y entonces,
calmada, pude preguntar qué estaba pasando, ¿sabéis lo que pasaba?

La bebé de meses se coló
gateando en el ascensor y su hermana de casi tres años intentó que saliera,
sabía que era peligroso, quería protegerla, hizo lo que pudo con las herramientas
que tenía a su tierna edad. Yo llegué en el minuto 97 de la peli, y donde yo
veía una escena de agresión, estaba sucediendo la escena de rescate, y donde yo
vi una pelea, en mi ceguera, solo había amor incondicional, estaba salvando a
su hermana.

¿Cuántas veces
malinterpretamos las acciones de los niños y niñas?

¿Os imagináis haber
crecido así? ¿Con adultos que intenten entender tus necesidades y decisiones en
vez de reaccionar y castigarte?

¿Os imagináis tener
empatía y compasión y tratar de entender que su comportamiento siempre responde
a una necesidad? Es decir, actuar como actuamos con el resto de adultos.

Imaginad que alguien está
invitado a cenar a tu casa y se le cae un vaso y se rompe, ¿qué hacemos? Les
gritamos eres un inútil, no te vuelvo a invitar a cenar a mi casa, recoge ahora
mismo este estropicio. No, lo que hacemos es decirles, no te preocupes, era un
vaso viejo y poco valioso, no tiene importancia, ya lo recojo yo, por favor no
te levantes, lo importante es que no te hayas cortado…

Máxima empatía y máxima
compasión. Bueno por supuesto hay excepciones, situaciones en las que el
instinto de protección prevalece sobre la empatía y la compasión. Si vemos a
una pareja discutiendo en la cena, ella empieza a llorar y él la grita y
amenaza con pegarla, ¿qué haríamos? ¿intervenir o incluso llamar a la policía?
Y si os digo que él tiene 35 niños y ella tiene cinco años. ¿Qué haríamos?
Seguramente nada, pensaríamos que el padre está enseñando a su hija, ¿todo vale
por el aprendizaje?

Vamos
a hacer otro viaje en el tiempo, a un momento donde teníais que aprender mucho
y muy rápido: vuestro primer día en vuestro primer trabajo.

Llegáis
e intentáis iniciar una conversación: “Mira aquí estamos hablando los antiguos,
tú eres nuevo así que calladito o mejor vete por allí con los otros nuevos”.
Después te dicen “mira, te has equivocado con este informe, este mes te
castigaremos sin sueldo, no pongas esa cara, lo hacemos por tu bien, para que
aprendas” o “tienes que compartir tu ordenador con Jiménez porque él no tiene,
a que viene esa cara hay que compartir“, “no te has tomado todo el potaje de la
comida, eres un desagradecido, tú sabes que hay gente en África que se muere de
hambre,  te lo comerás para desayunar
mañana en vez del café y el bollo”

Lo
que necesitas cuando llegas a un trabajo nuevo es sentirte cómodo, seguro,
sentir que formas parte de esa nueva empresa y que tú opinión es tenida en
cuenta, ¿verdad?  Los niños y niñas
cuando llegan al mundo necesitan exactamente lo mismo. Y, sin embargo, estamos
castigando a los niños cuando están aprendiendo a vivir la vida, les estamos
penalizando por sus errores cuando van a ser lo que les enseñe, les estamos
penalizando por vivir sus emociones, cuando van a ser sus emociones lo que les
va a permitir ser felices.

¿Por
qué?

Porque
queremos enseñarles. Pero para enseñar no hace falta humillar, para enseñar
hace falta ejemplo

Imagina
de nuevo ese primer día de trabajo, estás sentado en tu mesa y viene tu nuevo
jefe, dos metros, cien kilos de puro músculo y empieza a gritarte para
explicarte un error que has cometido en un informe. ¿Qué estás aprendiendo?
Seguramente ninguno porque cuando hay miedo no se produce el aprendizaje.

Y
tú eres adulto. Tienes herramientas, tienes opciones, conoces la ley o incluso
puedes irte.

Los
niños, no. Ellos y ellas no pueden dimitir.

Todos
merecemos ser respetados, para los niños y las niñas es además una necesidad
vital, porque su cerebro aún está inmaduro, y, además, de su conexión con el
adulto con el que se están relacionando, creen que depende su supervivencia,
porque seguimos siendo muy parecidos al primer Homo Sapiens que vivió en el
Paleolítico.

Claro
que no, ya no vivimos en el Paleolítico. Claro que no, en los atascos todo el
mundo está en calma, pintando mandalas y meditando, nadie parece un neandertal
gritando. Algunos me diréis que toda la vida se ha hecho así y que vosotros no
estáis tan mal, pero ya no lavamos la ropa en el río porque tenemos lavadora y,
además, podríamos estar mucho mejor.

Y
es que no se trata del pasado, no se trata de ti, ni de mí, se trata de ellos y
de ellas, se trata de que es nuestra responsabilidad hacerlo lo mejor posible
AHORA.

Muchos
de nosotros tenemos esto muy claro, pero a veces, ¡boom! A veces se nos olvida
la teoría y decimos esas frases que prometimos no volver a repetir “como yo
vaya…. atente a las consecuencias… si no recoges los juguetes van a ir a la
basura… ni iPod ni iPad”. Es así. Cuando nos sentimos estresados, nuestro
cerebro entra en modo primitivo, la amígdala, que es una parte del cerebro,
toma el control, secuestra al cerebro racional y nuestras emociones quedan
expuestas sin ningún tipo de filtro. Reaccionamos desde el miedo, ante aquello
que parece que está dificultando nuestra supervivencia. Os acordáis del día del
ascensor, no vemos a dos hermanas aprendiendo a ser mayores, no, vemos a un
depredador, el depredador anteriormente conocido como hermana mayor de casi
tres añitos, que está arrastrando a nuestra cría por el suelo.

Yo
desde ese día, aprendí a usar mi varita mágica. ¿queréis que os enseñe a
usarla? Necesito que sigáis mis instrucciones. Os voy a pedir que me miréis y
hagáis exactamente lo que yo diga. Para aprender a usar nuestra varita mágica,
tenemos que cruzarnos todos de brazos (mientras los levanto). Todos cruzados de
brazos, por favor. Todos cruzados de brazos. Todos, por favor.  ¿Qué ha pasado? ¿qué pesa más? ¿lo que digo o
lo qué hago? Lo que hago, ¿verdad? Todos somos
influencer. Todos. Todos estamos modelando en los demás una forma de ser y
estar en el mundo. Si cambiamos la perspectiva, si pensamos que, en vez de
retos para nuestra comodidad, estas situaciones son oportunidades de ser un
verdadero ejemplo de las competencias que nos gustaría que tuvieran, todo
cambia. Si quiero que mi hijo sea respetuoso, ¿qué es más eficiente que le grite
¡sé respetuoso o tendré que castigarte!? ¿O que yo sea respetuoso con él o ella
y todos los que nos rodean? ¿Qué le diga tranquilízate mientras le zarandeo?
¿qué le diga no se grita mientras le grito?

Por
ejemplo, en la clase que les damos a los peques de inteligencia emociona todos
los días ¿Cuántos dais la clase de inteligencia emocional y asertividad a
vuestros hijos a las 8 de la tarde? Hay gente que le gusta más por la mañana.
¿Nadie? ¿No la tenéis agendada? No os preocupéis porque aquí hemos venido a
aprender y vuestros hijos os la van a pedir, por supuesto no van a decir
“Querida madre, es el momento de llevar a cabo la clase de inteligencia
emocional y asertividad que teníamos prevista en la agenda”, nooo, lo van a
hacer de otra manera. No me quiero bañar, con su correspondiente no quiero
salir de la bañera. No quiero recoger los juguetes. Yo quiero cenar pizza todos
los días. Mi hermana me molesta. Mi hermana me mira. Mi hermana está respirando
el mismo aire que yo respiro.

Vamos
a volver a viajar en el tiempo, dentro de veinte años estas situaciones… no
serán importantes, ¿verdad? Lo que sí será importante es cómo se sintieron las
personas que más queremos, cómo les tratamos, de qué forma les hicimos sentir,
¿les llegó o no les llegó el amor incondicional que sentíamos por ellos?

En
plena rabieta, mi mamá y mi papá, piensan “te quiero y estoy contigo para lo
que necesites, aunque me estés gritando” o “ahí te quedas, solo te quiero
cuando te portas como a mí me gusta”.

Lo
que hago pesa más que lo que digo, lo que hago sentir pesa incluso más. Esto no
va de ser perfectos, se trata de que el amor incondicional que sentimos todos
los padres por nuestros hijos, les llegue

No
siempre es posible que trates a todo el mundo con el 100% de respeto, todos
cometemos errores. No vamos a poder tratar a nuestros hijos y seres queridos de
forma perfecta todo el tiempo, si es nuestra responsabilidad atender sus
necesidades de apego y conexión todo el tiempo que nos sea posible.

Lo
importante no es el error, lo importante es lo que hacemos con esos errores,
como los reparamos, como reparamos el vínculo, y como aprendemos de ellos. Esto
requiere mucho esfuerzo, nos va a llevar toda la vida, es valioso y es
necesario, probablemente sea el propósito, la tarea más importante que tenemos
que llevar a cabo como individuos sociales, tratar a los demás de la misma
forma que nos gustaría que nos trataran a nosotros. Simplemente ser esa persona
que necesitabais cuando erais pequeños, tratar a los demás con la máxima
dignidad y el máximo respeto.

Podemos
ser hoy esa persona. Podemos ser hoy esa persona con los seres más importante
de nuestra vida: Nosotros mismos.

Hubo
una época en la que yo no me creía todo esto, estaba esforzándome tantísimo por
ser la madre PERFECTA que quería ser que me estaba olvidando de la persona que ya
era, estaba tan PREOCUPADA en las hijas que quería que fueran que no estaba
pudiendo VER a las personas que ya eran.

Los
niños y las niñas no necesitan adultos perfectos, necesitan adultos honestos,
conscientes de que todos y cada uno de los días tienen dos opciones: podemos
relacionarnos con la infancia centrándonos en sus defectos o en sus virtudes, todos
los influencers tenemos una lupa y podemos usarla para enfocarnos en sus
debilidades o enfocarnos en sus fortalezas.

Cada
vez que respiras en vez de gritar, les estás regalando a tus seres queridos una
oportunidad de sentirse amados incondicionalmente. Cada vez que los escuchas en
vez de ordenar, les estás enseñando que, si se encuentran con gente más pequeña
lo justo es cooperar en vez de imponer sus decisiones. Cada vez que les alientas,
les estás señalizando el camino a la felicidad, que va en dirección contraria al
camino del miedo, de la vergüenza y de la culpa.

Cada
vez que TÚ, en vez de culparte, tomas consciencia y buscas soluciones, estás
modelando también que cuando cometemos un error es una oportunidad para mejorar
y construirnos en nuestras fortalezas. Ser influencer empieza en ti, ¿Cómo te
tratas tú cuando cometes un error? Probablemente tendrá mucho que ver con la
forma en te trataban en tu infancia cuando cometías un error. 


puedes cambiarlo todo, desde tu pequeña parcela de poder puedes cambiar el
mundo. Cada día tienes la oportunidad de ser influencer, cada día tienes la
oportunidad de influir en que las personas a las que amas se construyan desde
el amor o desde el miedo.

Vamos
a hacer un último viaje en el tiempo. Volvamos a viajar al pasado, os acordáis
de vuestro primer follower, recién nacido en vuestros brazos… Si pudiera
regalarte un don, ¿Cuál sería? Auténtica, valiente, empática, feliz…. Y ahora
con ese cúmulo de sensaciones viajemos al futuro, han pasado treinta años,
estás en tu casa, llaman a la puerta, ábrela, son ellos ¿qué ves tuyo en ellos?
El pelo, las orejas, la nariz… ¿Qué influencia tuya ves en ellos?

Ese
adulto que te mira en la puerta, se está construyendo hoy, el futuro es hoy,
tus acciones tienen impacto, tu ejemplo le está marcando ahora mismo, así que
te pregunto, ¿vas a elegir ayudarles a construirse en el amor o en el miedo?
¿qué tipo de influencia vas a elegir?

How to be the best influencer

Years ago I decided to become an influencer. I
know, you are tired of hearing about influencers, influencers here, influencers
there. Our task is extremely important, but our society undervalues us
constantly. However, to our followers we are the best.

So, I decided to take the Master’s Degree to
become an influencer, so after three terms of hard work and a very long exam, I
finally got my Influencer’s Degree along with my baby, my first follower.

Yes, my baby.

Those of you who already are influencers,
mothers or fathers, do you remember that moment? That instant when you became
an influencer?

Let’s travel together to the past.

Your first baby in your arms for the first
time, a happy first time, maybe you’ll remember the light weight, maybe the
smell, maybe a look, maybe happiness, maybe fear and responsibility. Responsibility
to teach them the important things in life. Responsibility for not making
mistakes.

Mistakes.

What do we do when children make mistakes? We punish
them, shout at them, threaten them… Does that really result in the learning
we intend? Are all behaviors that initially seem disruptive to children really mistakes
or is there some information missing instead, either for them or for us?

A few years ago, I discovered the answer to
this. Once I was preparing to go out and suddenly, I heard some screams on my
doorstep. When I arrived, I saw my three-year-old daughter dragging our baby
girl. I asked ‘What are you doing?’ And she said ‘I tried to reason with her,
but it did not work’.

At that moment I started to become a volcano
but… my neighbor opened her door. I smiled and then I calmly asked her what had
happened. Do you know what had happened?

The one-year-old baby had crawled into the
elevator and her sister was trying to get her out, she knew it was dangerous,
she wanted to protect her, she did what she could with the tools she had at her
tender age. I arrived in the 97th minute of the movie, and where I saw an
aggression, in my blindness, there was a rescue scene, where I saw a fight
there was only unconditional love -she was saving his sister.

Can you imagine having grown up like this? With
adults who try to understand your needs and decisions instead of reacting and
punishing you?

Can you imagine having empathy and compassion
and trying to understand that their behavior always responds to a need? That
is, act as we act with the rest of adults.

Imagine you invite some people over for dinner
at yours and someone drops and breaks a glass of wine all over our new white
carpet. What would you do? Would you scream ‘You are useless, I’ll never have
you here for dinner again, pick up this mess right now!”. No, what we’d do is
tell them not to worry, it was an old and unworthy glass, it does not matter, I’ll
pick it up, please do not get up, the important thing is that you have not hurt
yourself…

Maximum empathy and maximum compassion.

Well of course there are exceptions, situations
in which the protection instinct prevails over empathy and compassion. If we saw
a couple arguing at dinner, where she starts crying and he screams and
threatens to hit her, what would we do? Intervene or even call the police? And
what if I tell you that he is 35 years old and she is five? What would people
do? Surely nothing, they would think that the father is teaching his daughter,
is anything worth learning?

We are going to remember a time when you need
to learn quickly and a lot -your first day at your first job.

You arrive and try to start a conversation and
your new workmates say: ‘Listen, only veterans get to talk here, you are a newbie,
so keep quiet or, even better, go over there with the other newbies. Maybe you
can bring us some coffee?’. Then they say ‘You have to share your computer with
Jiménez, I don’t mind your parents bought it for you, in this company, we
share, I’ll count three. 1, 2, 3… Ok, this month you’re suspended with no pay
for punishment, do not make that face, we’re doing it for your own good, you
need to learn’. ‘You didn’t finish your meal, you’re so ungrateful, you know
there are people in the world who starve to death, you will eat it for
breakfast tomorrow instead of coffee and toast’.

Nonsense, isn’t it?

What you need when you arrive at a new job is to
feel comfortable, secure, feel that you are part of that new company and that
your opinion is being considered, right? When children arrive to this world,
they need exactly the same. And yet, we are punishing children when they are
learning to live life, we are penalizing them for their mistakes when they are
going to be what we teach them, we are penalizing them for living their
emotions, when their emotions will be what they want. It will allow you to be
happy.

Why?

Because we want to teach them. But to teach you
do not need to humiliate, to teach you need to be an example.

Imagine again that first day at work. You are
sitting at your table and your new boss comes in -two meters tall, and a
hundred kilos of pure muscle- and starts shouting at you to explain an error
you made in a report. What are you learning? Surely nothing, because when there
is fear, learning does not occur.

And you are an adult. You have tools, you have
options, you know the law or you can even leave. You can resign.

Kids can´t. They can’t resign.

We all deserve to be respected, for boys and
girls it is also essential, because their brain is still immature, and, also
because their survival depends on their connection with the adult they are
related to, as we are still very similar to the first Homo Sapiens.

Of course we no longer live in the Paleolithic.
And of course, everyone is calm in traffic jams, painting mandalas and
meditating, nobody looks like a Neanderthal shouting. Some of you will say things
have always been done this way and that didn’t come out that bad after all, but
we also used to wash our clothes in the river and now we use a washing machine instead
and now we are much better.

And it’s not about the past, it’s neither about
you, nor about me, it’s about them and only about them, it’s about our
responsibility to do our best NOW.

Many of us have this very clear, but sometimes,
boom! Sometimes we forget the theory and say those phrases that we promised not
to repeat ‘If I have to go …. You’ll have to face the consequences … if you
don’t pick up your toys, I’ll put them in the trash…’. That’s the way it is.
When we feel stressed, our brain enters into the primitive mode, the amygdala,
which is a part of the brain, takes control, hijacks the rational brain and our
emotions are exposed without any kind of filter. We react from fear to what
seems to be endangering our survival. Do you remember the elevator day? In that
example we do not see two sisters learning to grow up, no, we see a predator,
the predator previously known as an older three-year-old sister, who is
dragging our baby on the ground.

From that day on, I learned to use my magic
wand. Do you want me to teach you how to use it? I need you to follow my
instructions. Please, look at me and do exactly as I say. To learn how to use
our magic wand, we have to cross our arms (while
I raise them
). All arms crossed, please. Everyone, please. What happened?
What is more important? What I say or what I do? What I do, right?

We are all influencers. All of us. We are all
modeling others in a way of being and in a way being in the world. If we change
the perspective, if we think that, instead of challenges for our comfort, these
situations are opportunities to be a true example of the abilities that we
would like them to learn, everything changes. If I want my son to be
respectful, what is more efficient? Yelling at him ‘Be respectful or I will
have to punish you!’? Or being respectful to him and all those around us?
Yelling ‘Calm down!’ while shaking him? Yelling while asking him to be quiet?

For example, we give lectures about emotional
intelligence and assertiveness at home every day. How many of you give these lectures
to your children at 8 o’clock in the evening? There are people who prefer
morning time… Nobody? Don’t you have it scheduled? Don’t worry because we are here
to learn and your children will ask you, of course they won’t say ‘Dear mother,
it’s time for the nice lecture we had scheduled in our agenda”, nooo, they
will do it in a different way.

‘I don’t want to bathe’; with its subsequent ‘I
do not want to leave the bathtub’. ‘I do not want to pick up my toys’. ‘I want
to have pizza every day’. ‘My sister is bothering me’. ‘My sister is looking at
me’. ‘My sister is breathing the same air that I breathe’.

Take a deep breath.

It is so easy to go into primitive mode on the
Golden hours, right? Think about that time you were not the best version of
yourself, maybe the broccoli goes flying, you step on the Legos, a flooded
bathroom, or that hijack at the supermarket, yes, a hijack, an Amygdala hijack.
Oh sorry, Amygdala hijack, is what we use for adults, tantrum is the word we
disparagingly use for kids. So, that tantrum in the supermarket.

Now, imagine these situations in twenty years…
They won’t be important, right? What will be important is how the people we
love most felt, how we treated them, how we made them feel, and whether the
unconditional love we felt for them reach them or not.

In the middle of a tantrum, my mom and dad think
‘I love you and I’m with you for whatever you need, even if you’re screaming at
me’ or ‘You’d better behave, I only love you when you behave the way I like’.

What I do is more important than what I say, how
I make them is even more important. The purpose is not being perfect, it’s
about making sure the love, the unconditional love that all parents feel for their
children, gets to them.

It is not always possible for us to treat
everyone with 100% respect, we all make mistakes. We will not be able to treat
our children and loved ones perfectly all the time, it is our responsibility to
respond to their attachment and connection needs as long as possible.

The important thing is not the mistake, the
important thing is what we do with those mistakes, how we repair them and how
we learn from them. This requires a lot of effort, it will take us all of our
lives, it’s valuable and necessary, it is probably the purpose, the most
important task we have to carry out as social individuals, to treat others in
the same way that we would like them to treat us. Simply be that person you
needed when you were a little child, that person who treat others with the
utmost dignity and the utmost respect. We can be that person today. Today we
can be that person with the most important human beings in our life: ourselves.

There was a time when I did not really believe in
this, I was trying so hard to be the PERFECT mother that I wanted to be, that I
was forgetting about the person I was, I was so CONCERNED about my daughters
that I wanted them to be that I was not able to SEE the people they already were.

Children do not need perfect adults, they need
honest adults, aware that each and every day we have two options: we can relate
to childhood focusing on their defects or on their virtues, all influencers
have a magnifying glass and we can use it to focus on your weaknesses or to
focus on your strengths.

Every time you breathe instead of screaming,
you are giving your loved ones a chance to feel loved unconditionally. Every
time you listen to them instead of giving them orders, you are teaching them
that if they meet younger people it is fair to cooperate instead of imposing
their decisions. Every time you encourage them, you are signaling them the way
to happiness, which goes in the opposite direction from the path of fear, shame
and guilt.

Every time YOU, instead of blaming yourself,
take conscience and look for solutions, you are also modelling that every
mistake it is an opportunity to improve and build on our strengths. Being an
influencer starts with you, how do you treat yourself when you make a mistake?
It probably will have a lot to do with the way you were treated in your
childhood when you made a mistake.

You can change everything; from your small plot
of power you can change the world. Every day you have the opportunity to be an
influencer, every day you have the opportunity to influence the people you love
to be built from love or from fear.

We are going to make a last travel in time. Let’s
go back to the past, you remember your first follower, a newborn in your
arms… If I could give her or him a gift, as in fairy tales, what would it be?
Authentic, brave, empathetic, happy… And now with all those mixed sensations,
let’s travel to the future, thirty years have passed, you are at home, when
suddenly, there is a knock on the door, you open the door to find your
children, now grown-ups. What do you see in them from you? Their hair, their
ears, their nose… What influence do you see in them?

That adult who looks at you at the door is
being built today, the future is today, your actions have impact, your example
is marking them right now, so I ask you, are you going to choose to help them
build themselves from love or from fear? What kind of influence are you going
to choose?

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