Innovación y Barbarie (Cápsula 5.1) A la carta y compartido

Author: Alejandro Piscitelli
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Nota Bene Esta cápsula como todas las anteriores ha sido redactada en forma conjunta por quien suscribe y Julito Alonso, coautor de esta obra compartida.

La educación moderna/secundaria/formal enfrenta un problema irresoluble a partir de una triple exigencia que se presenta como mutuamente contradictoria. Por un lado, se les exige a los jóvenes que se plieguen a las convenciones de la sociedad adulta. Por el otro, nos esforzamos para que su pensamiento se acomode a lo qué es “real y verdadero” en el mundo. Por último, queremos fomentar el potencial desarrollo de cada individuo. No es fácil dado que cada mandato es incompatible con los otros dos.

No sólo no es fácil, se presenta como imposible (Egan, 2007) y de allí el continuo parloteo en torno al fracaso cuando de reinventar al sistema educativo se trata. Sumado a esto las políticas transitorias e inestables de recursos asignados (para 2019 en Argentina se calcula un 5,5% para Educación y Cultura y un 1,11% del presupuesto nacional para Ciencia y Técnica) ofrecen un panorama bastante desolador.

Posibles intentos de encajar estos incompatibles implican, además de un mayor presupuesto, poder articular la educación personalizada con los valores comunitarios; promover objetivos de información con los de formación; y vincular pares creativos (Schenk, 2014) con formación entre humanidades (científicas como lo presenta Latour, (2000)) y ciencias exactas. Pero también afloran preguntas. ¿cómo podría ser un curriculum a la carta (personalizado) y compartido? Pocos ejemplos tenemos sobre esto, algo que intenta a nivel universitario Minerva Schools (Kosslyn & Nelson, 2017) aunque, como la mayoría de las innovaciones educativas de alto impacto, sólo está (por ahora) al servicio de ciertas élites.

5.1.1 Aprendizaje profundo

Egan plantea de manera desafiante que la educación se presenta como una tarea imposible. Para el autor, la educación consiste tanto en conocimiento general como en entendimiento detallado, por lo que es necesario profundizar los conocimientos de la educación básica. Su propuesta programática es que cada estudiante pueda elegir desde su ingreso en la escuela primaria hasta el día de su graduación un tema a investigar de manera específica a la par de la currícula general.

Serán acompañados por un tutor y en sus portafolios irán construyendo conocimiento que irá creciendo y cambiando como ellos en su transitar escolar. Para el momento de egreso sabrán tanto del tema como alguien con estudios superiores 5 años mas tarde (antes de haber ingresado a la universidad), además de poder familiarizarse con el proceso que implica dedicar tiempo a profundizar sobre un tema.

5.1.2 Inevitable reinvención.

Lo que para Egan es imposible, para Ellsworth (2005) también es inevitable, pero en términos de cambio. La educación, el aprendizaje y la enseñanza, son todos sinónimos con enormes diferencias pero con un objetivo común del que no estamos todos debidamente enterados. Bastante confuso, ¿verdad?.

En su libro Posiciones de la enseñanza Ellsworth reivindica la pedagogía utilizando campos ¿ajenos? a la misma como el cine o la crítica literaria y la psicoanalítica. Todos estos ámbitos comparten la preocupación por el modo en que direccionamos los aprendizajes y cómo este reposicionamiento repercute en la enseñanza.

Preguntas (aparentemente) sencillas como

-¿qué piensa esta películas/o esta clase que eres tú/el alumno?, ¿Quién y cómo se dirige a ti esta película/enseñanza para atraoarte en redes de poder asociadas a la raza o la sexualidad? Ellsworth también despliega una serie de paradojas en torno a la paradoja de que la pedagogía es una tarea imposible pero indispensable:

• Enseñamos sin ningún conocimiento o certeza sobre cuáles serán las consecuencias que tendrán nuestras acciones como profesores.

• Precisamente, la imposibilidad de designar qué acciones, identidades y conocimientos son los “correctos” o “necesarios” es un elemento central de enseñar sobre y a través de la diferencia social y cultural.

• La pedagogía, cuando “funciona”, es irrepetible y no se puede copiar, vender o intercambiar, “no tiene valor” en la economía de los explicable en educación.

• La pedagogía es una acción que se suspende (como en una interrupción, nunca completada) en el espacio entre el yo y el otro.

• La pedagogía es una acción que está suspendida en el tiempo entre el antes y el después del aprendizaje.

• La pedagogía es una acción suspendida (pero no perdida) en el pensamiento: “está suspendida en los espacios entre las categorías dominantes y los sistemas discursivos de pensamiento”.

Si todos estos desafíos contradictorios no generan una propuesta de cambio en nuestras prácticas, difícilmente podamos modificar cómo aprendemos hoy. No existen fórmulas mágicas y el problema y mayor adicción en la que puede caer un docente es pensar que cuando algo “funciona” debemos repetirlo una y otra vez.

Por otra parte, sigamos viendo prácticas posibles por el lado de la pareja pedagógica. Bien sabemos que enseñar es un proceso colectivo, pero que se realiza de manera solitaria. ¿Cómo incorporar el poder del dos?

5.1.3 Potencia de dos

Si queremos modificar y cambiar la cultura, en orden de mejorar algunas de las fuentes de nuestro aprendizaje, entonces debemos elegir el mágico número 2. No sólo por las díadas detrás de South Park a la Noche estrellada de Van Gogh, sino por la naturaleza creativa del pensamiento.

Schenk (2014) nos recuerda que la dualidad aún vive cuando colaboramos con esa voz en nuestra mente, ni mencionar los fantásticos dúos que nos ha entregado la historia como Lennon-McCartney, Marie & Pierre Curie o los Steves: Wozniak y Jobs.

No sólo se trata de derribar el mito del genio solitario (Isaacson, 2014), sino de buscar la vinculación (química) entre pares o grupos creativos como base de la innovación.

En general esta relación se mantiene oculta, y si bien Schenk realiza grandes esfuerzos para detallar e identificar estos pares (potenciados, competitivos, ocultos, etc.) es interesante ver cómo su escritura de estilo narrativo pero con matices académicos da cuenta de su relación con el editor (co-creador de su obra como sucede en mutltiud de casos). Existen en su libro incluso notas al final, como entrevistas, que dan cuenta como su mismo proceso creativo se dió de a dos.

En el terreno del aprendizaje deberíamos poder establecer a esta altura una verdad necesaria: el aprendizaje se realiza de a dos o más (muchos). Aprender es, necesariamente, colectivo. No sólo por la vinculación con nuestros docentes y compañeros en la institución educativa que nos toque habitar y ni hablar del vínculo que establecemos con los autores que nos toca leer.

También apela a la construcción de nuestros pares en torno a los procesos de aprendizaje y los logros realizados. Efectivamente apelamos no sólo a la revisión de los trabajos en grupos (tan sólo un momento en cada materia a lo largo del año), a la manera en cómo habitamos y transitamos la educación. La calificación tradicional apunta a un sólo estudiante, la manera en cómo nos sentamos, y la lista continúa.

Debemos necesariamente revisar y modificar la educación, es lo que todos dicen, pero pocos hacen algo al respecto de manera profunda y continuada. Conocemos casos aislados de docentes particulares que se salen de la norma (el mítico Daniel Córdoba en el caso argentino) o incluso algunos grupos o proyectos, pero rara vez vemos una propuesta sistematizada de cambiar la forma en que se construye la educación desde los ministerios (múltiples encerrados en una sola cabeza en el caso de Argentina).

Los docentes piden capacitación y mejores salarios. Los Ministros se copian de Finlandia o Estonia. Los mejores colegios de la región hacen peregrinaciones en busca del snake-oil (aceite curalotodo) que creen encontrar en España o USA.

Por suerte allá y aca hay contraejemplos, intentos de hackeo, experiencias atípicas (¿escalables?), dudas y sugerencias, y una inmensa literatura sobre inovación y emprendimiento, aunque hueca a raudales, aun asi brinda perlas maravillosas y casi siempre resume en un koan lo que hay que hacer pero a lo que casi nadie se atreve.

5.1.4 Habilidades compartidas

La Universidad de Minerva -creada en 2013- tiene una faceta interesante dado que es una Universidad considerada con un nivel, prestigio y privilegio de las que integran la Ivy League, pero que aún no alcanzó esa popularidad o conocimiento a nivel mundial. En principio, porque está ubicada en San Francisco, en segundo lugar porque si bien se encuentra transitando su tercera/cuarta cohorte su modalidad de cursada es inusual.

Se cursa de manera remota, hay pocas materias online y mucho trabajo de campo, pero su verdadera particularidad es que sus actividades se desarrollan en siete capitales del mundo diferentes. Así reza su mandala desplegado en: San Francisco, Berlín, Buenos Aires, Seúl, Hyderabad, Londres y Taipei.

Las habilidades en las que Minerva hace foco dentro su marco de “conocimiento aplicado” son: Pensamiento crítico: Analizar inferencias, Evaluar demandas y Sopesar decisiones. Comunicación efectiva: Uso eficaz del lenguaje y Uso de lenguaje no verbal. Pensamiento creativo: Facilitar el descubrimiento, Resolver problemas, Crear productos y procesos y servicios. Interacción efectiva: Negociación, mediación y persuasión, Trabajo efectivo con otros, Resolución de dilemas éticos y Toma de conciencia social. Su plataforma digital le permite a los docentes y estudiantes participar de pequeños seminarios en tiempo real sobre problemas concretos que se desarrollan en cada ciudad.

Kosslyn & Nelson (2017), CEO de Minerva y Director Académico, escribieron un libro donde dan cuenta de los entretelones del diseño de una universidad inédita. Entre su diagnóstico y propuesta para los estudiantes que acuden al no-establecimiento, deberán:

• Comprender las competencias de liderazgo y el trabajo en equipo.

• Comprender la innovación y aprender cómo y cuándo innovar.

• Pensar de manera amplia y adaptada al escenario.

• Buscar una mirada global mediante la experiencia de distintas culturas y contextos.

Cómo característica principal de los encuentros, en Minerva no hay disertaciones teóricas, su enseñaza challenged-based es online y por su cuenta (flipped classroom) sobre los temas que serán tratados con del docente, ya sea un invitado de la ciudad que concurren o alguien a la distancia.

La iniciativa de transformar la universidad toma una dimensión real en Minerva, aunque queda claro que su propuesta sigue siendo altamente selectiva y de élite, lo que implica que la distribución de conocimiento vuelve a su estado inicial. Es decir, Minerva propone una revolución en el sentido contrario al reloj (de todos a pocos, de borroso a nítido, de generalista a específuco, de teórico a práctico, aunque debemos prestar atención a varias de sus características.

De hecho Stephen Kosslyn quien fuera su decado fundador hasta 2018 ha iniciado una nueva emprendimiento Foundry College en donde se están llevando estos principios a nivel de adultos y de post-secundario.

5.1.5 Humanidades científicas

Este primer apartado dentro del capítulo que aborda el aprender tiene como humilde objetivo uestionar de una vez por todas de las propuestas meritocráticas en torno el esfuerzo individual que tantos teóricos como docentes se encargaron de enfatizar. El aprendizaje, sea conductual y/o cognitivo, implica un otro que vincula de manera inherente lo que incorporamos a nuestras prácticas y pensamientos. El acceso a la verdad, en estos casos, nos compele de manera colectiva. Solo el colectivo -lo decían hace 4 o 5 décadas Humberto Maturana y Francisco Varela (1985)- permite distinguir la perpecepción de la ilusión.

En este caso, otro aliado que se suma para enfatizar los procesos colectivos de aprendizaje, es Bruno Latour (1987) quien enfatiza los lazos que existen entre ciencia, tecnología y naturaleza en las problemáticas políticas.

Por ello Latour urge que tanto ciencia como técnica deben incluir a las “humanidades”. El pensamiento hoy (y siempre) se da de manera colectiva, por eso plantea el pasaje del cogito (el “yo pienso” tan querido a Descartes) al cogitamus (“pensamos”), porque “es gracias a que somos muchos, que contamos con una organización, con instituciones, con instrumentos, que podemos acceder a la verdad“.

Para Latour, nuestra función como antropólogos del presente es aprender a transformar los recursos en tópicos. Es decir, debemos aprender a transformar lo que generalmente sirve de explicación en aquello que debe ser explicado. En ambos casos lo específico de las humanidades científicas consiste en considerar a toda la obra y no solo uno de sus actos, para proceder al análisis de los fenómenos complejos. De alguna manera, se rata de la la propuesta central de este libro, solo que a un nivel tal vez un poco mas alto de abstracción y mas bajo de concresión.

La historia de la ciencia y de la técnica es una multiplicación de rodeos, sustituciones y traducciones (Latour, 2017), instancias que nos permiten mesurar cualitativamente nuestro co-funcionamiento actual con las redes técnicas, y la magnitud del daño que implican los quiebres y las averías supuestamente tecnológicas, pero en rigor siempre sistémicas (Tenner, 1996).

Traducir es poder transcribir, transponer, desplazar, transferir, como transportar transformando, entonces ¿cómo llevarlos a cabo ante cada conflicto, duda, grieta o antinomias como las que dominan el mundo actual? Aplicado al campo social se trata de pasar de un contrato social reduccionista a un contrato natural inclusivo (Serres, 1995).

Latour propone otro criterio de demarcación (con minúscula a diferencia del pomposo popperiano anti-metafísico) que permita registrar y cartografiar cosmogramas para, desplegando los encadenamientos y ensamblajes implicados en cada uno de ellos, abocarnos luego a la tarea política de composición y reensamblaje de mundos (cosmopolítica) (Latour, 2017)

De lo que se trata entonces es de reemplazar las preguntas insolubles por programas de investigación empíricos y que los millenials y los centennials transmutan su óptica de receptores de problemas ajenos y se conviertan solucionadores de los suyos propios.

Referencias

Egan, Kieran The Educated Mind: How Cognitive Tools Shape Our Understanding. University of Michigan Press, 2007.
Egan, Kieran Learning in depth : A Simple Innovation That Can Transform Schooling. University of Michigan Press, 2011.
Ellsworth, Elizabeth Posiciones de la enseñanza. Madrid, Akal, 2005.
Isaacson, Walter Los innovadores: Los genios que inventaron el futuro. Madrid, Random House, 2014.
Latour, Bruno. Science in action. How to follow engineers and scientists through society. Harvard University Press,1987.
Latour Cogitamus. Seis cartas sobre las humanidades científicas. Buenos Aires, Paidos, 2000.
Latour, Bruno Cara a cara con el planeta: una nueva mirada sobre el cambio climático alejada de las posiciones apocalípticas. Madrid, Siglo XXI, 2017
Humberto Maturana y Francisco Varela. El arbol de la vida. Las bases biológicas del entendimiento humano. Santiago, Editorial Universitaria, 1985.
Kosslyn, Stephen, M. y Nelson, Ben Building the Intentional University
Minerva and the Future of Higher Education
. The MIT Press, 2017.
Vygotsky, Lev
Schenk, Joshua Wolf Powers of Two: Finding the Essence of Innovation in Creative Pairs. Eamon Dolan/Houghton Mifflin Harcourt, 2014
Serres, Michel The natural contract. University of Michigan Press, 1995.
Tenner, Edward Why Things Bite Back: Technology and the Revenge of Unintended Consequences. Knopf, 1996.

Innovación y Barbarie (Cápsula 5.1) A la carta y compartido
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