Innovación y Barbarie (Cápsula 6.1) Tiempos equívocos

Author: Alejandro Piscitelli
Go to Source

Nota Bene Esta cápsula como todas las anteriores ha sido redactada en forma conjunta por quien suscribe y Julito Alonso, coautor de esta obra compartida

La prueba que una inteligencia de primer nivel debe pasar, es la habilidad de mantener dos ideas totalmente opuestas al mismo tiempo y, aún así, seguir funcionando. (F. Scott Fitzgerald, 1936 “The Crack Up”)

Eric Hobsbawm (2003) sentenció que el siglo XX había sido corto, duró apenas 80 años. Entre 1918 y 1989, el siglo vio nacer y morir naciones como ninguno otro antes, al punto incluso de ser antropofágico, donde en sendas guerras mundiales murieron casi 100 millones de personas. Un siglo prodigioso en el cual la ciencia se renovó de cabo a rabo. De una física convencional pasamos a la nuclear, de una biología descriptiva pasamos a decodificar el genoma humano. La exploración espacial logró depositar doce astronautas en la luna y explorarla (Smith Serrano, 2009). Decenas de países se independizaron. Equilibrios geoestratégicos se desvanecieron, la URSS se desmembró. Hubo tiranías y democracias al mejor postor (Watson, 2006) .

Tiempos interesantes pero tiempos equívocos, seguramente. Para (nuevos) optimistas como Pinker (2018) y Nordberg (2017), el siglo XX plantó la semilla de un futuro fáustico pero tremendamente positivo para la humanidad.

Otros como Piketty (2017) ven al período de 1945 al 1973 como al más benévolo de la historia pero que no regresará jamás. A la vez, hoy un ejecutivo de las Plataformas GAFA gana 400 veces más que uno de sus empleados. Sólo 85 personas en el mundo tienen más riqueza que el 50% de la población.

Ante tantos contrastes, contradicciones, dualismos y relatos insalvables que alimentan estos tiempos de confusión, estamos frente a malos tiempos para las democracias y buenos tiempos para las autocracias. Al parecer, la democracia es hackeada de manera constante, y de igual manera le ocurre al Estado de Bienestar, la seguridad social, el cuidado de los mayores y la tolerancia hacia los géneros.

Scott Fitzgerald lo había anticipado, solo quienes puedan pensar la legitimidad de estas posturas totalmente encontradas quizá puedan/podamos plasmar diseños institucionales que en vez de obligarnos a optar por una en contra de la otra, sean tolerantes y generen nuevas confianzas y valores híbridos y trans- (Susskind, 2018).

6.1.1 El saber iluminista

Estimado/a lector/a, no estamos predicando un regreso al siglo XVIII, ni tampoco navegaremos las aguas que propusieron Adorno & Horkheimer (2007), pero la historia nos demuestra una y otra vez que aún existen ciclos o la necesidad de un pensamiento retroprogresivo para entender la aparición de estos neo-iluministas que buscan un revival o al menos un nuevo par de lentes para observar el mundo.

Uno de sus mayores exponentes es Steven Pinker (2018) promueve una lavada de cara de los fundamentos del movimiento del siglo de las luces. A las preguntas de por qué el mundo parece peor que antes, cómo mejorarlo, y cómo lograr darle sentido a nuestras vidas, Pinker responde que en general recurrimos a textos sagrados o con soluciones sencillas como “al mal y al malo hay que eliminarlos”, o depositamos toda nuestra fé en un salvador (sea líder de una tribu o presidente de una nación que en los caso latinomericanos y africano llega al paroxismo)).

Para Pinker el orígen de esta época plagada de noticias falsas y posverdades tiene un inicio sencillo: sabemos en qué no creemos, pero no sabemos en qué creemos. Ahora bien, para comenzar a conocer, el iluminismo nos dio cuatro postulados sencillos (los cuales podemos abrazar, pero no describir): la razón; la ciencia; el humanismo y el progreso.

Si bien en principio las personas no somos razonables, dado que generalizamos, nos basamos en estereotipos y nos deslumbramos en pos de la fé, revelaciones o autoridades carismáticas (Piatelli-Palmarini, 1996; Ridley, 2011; Lotto, 2017; Simler & Hanson, 2017), por suerte tenemos la capacidad de dialogar y por ende de establecer razonamientos lógicos.

Así hemos podido desarrollar la ciencia, que es la herramienta para entender el mundo a partir de la formulación de hipótesis testeables contra la realidad. Pero como las leyes de la termodinámica indican, la entropía dicta que en un sistema sin entrada de energía, las cosas se desmoronan, y por ello el humanismo viene en ayuda de mejorar este sistema.

Su objetivo moral es mejorar el desarrollo de los seres humanos y reducir su sufrimiento. Efectivamente la empatía nos permite ser humanistas, según Pinker, pero sólo con nuestros lazos cercanos. Para poder expandirlo al resto de la sociedad tuvimos que crear sistemas como la educación, el periodismo, el arte, la movilidad, etc. Aquí es donde entra el progreso, resumido como la aplicación del conocimiento y la empatía para mejorar a los seres humanos. Quienes llevan adelante este progreso son instituciones benignas que implementan nuevas energías para combatir a la entropía. ¿De qué instituciones estamos hablando? De la democracia, los mercados, las declaraciones, las sociedades científicas, las academias, etc.

Ahora bien, como anticipamos, el inicio era sencillo, lo complejo para Pinker se reduce a la pregunta: ¿cómo nos fue 200 años más tarde?. Muy mal. El progreso es odiado por casi todos los intelectuales. Entonces, ¿quién podrá ayudarnos?

6.1.2 El progreso más odiado

Si creemos que podremos llegar a resolver los problemas de la sustentabilidad y la trascdencia humanas, entonces tenemos una fé ciega y una creencia casi religiosa en la superstición fuera de moda que cae en la falsa promesa y el mito del avance inevitable del… progreso. Así anuncia Steven Pinker qcomo es promovido el progreso hoy en día por los académicos. Incluso la misma noción de progreso ha sido reducida por la aparición y dominación en casi todas las conversaciones, incluido el título de este libro, del concepto de innovación.

¿Hay esperanza para el progreso? Para estos neo-iluministas, indudablemente. Debemos retomar una de las herramientas más importantes que utilizó el siglo de las luces para justificar el avance notorio y claro, positivo de los hechos: la medición. Así es, sujetarnos a la ciencia y tomar medidas sobre algunos de los temas más importantes, nos permiten demostrar que la sociedad, en términos humanitarios, está mejorando. Entre ellos, uno de los exponentes que mejor mide con sus conceptos y ooeracionalziaciones es Norberg.

Para los neo iluministas la rutina contiene dos pasos muy sencillos: el primero consiste en sustraer la conversación de los medios de comunicación que se dedican a incrustar pseudo-noticias todo el día. Las noticias se dedican específicamente a contar lo que sucede, y no lo que no sucede. Por otra parte, las noticias son eventos efímeros del momento y rara vez conversan sobre un período de tiempo prolongado. Aquí es donde se conectan con el segundo paso: desmitificar ese ejercicio nostálgico de que todo pasado fue mejor.

Norberg utiliza una mirada macro y reduccionista para poder analizar a la sociedad en general. Dedica sus capítulos a cubrir los cambios a lo largo del tiempo en términos globales para entender la evolución de: la alimentación, la salud, la expectativa de vida, la pobreza, la violencia, el medio ambiente, la alfabetización, la libertad, la igualdad, y las nuevas generaciones. Los puntos de no retorno son la invención de la agricultura y la revolución industrial. A partir de ese momento, a nivel mundial los números comenzaron a subir o bajar (según sea el índice) de manera exponencial y la curva de manera inevitable es positiva para toda la sociedad.

Más allá de los resabios neoliberales contaminados por una mirada occidental y que aún huelen a teoría del derrame (si nos va bien a nosotros les irá bien al resto), que incluso Norberg reconoce en cada momento de su texto con anécdotas sobre situaciones de pobreza extrema o situaciones laborales en condiciones deplorables, rescatamos esta mirada a largo plazo, sumada a herramientas de medición, que nos permitan ver de manera clara el presente, de donde venimos y el horizonte al que podemos aspirar. No todo está tan mal, pero debemos mejorar en varios aspectos, entre ellos la posibilidad de democratizar este tipo de información y acceso con herramientas reales para cualquier persona. De ello se hizo cargo el lamenytablemente fallecido en 2017, Hans Rosling.

6.1.3 Pensar con datos

En 3.2 mencionamos el trabajo de Hans Rosling (2018), y su búsqueda entusiasta por mejorar el acceso y la participación de la ciudadanía en los datos estadísticos, al principio haciendo foco en estudiantes y luego con su Fundación para alcanzar un impacto a mayor escala.

El descubrimiento, asombroso para Rosling, que le quitaba el sueño era haber descubierto que sus estudiantes más inteligentes en Suecia, sabían menos de información global del mundo que un chimpancé que respondiera de manera aleatoria a sus preguntas.

La clave para Rosling, no es que las personas son poco inteligentes, sino la existencia de poderosos e imveterados prejuicios que impiden formular de manera correcta las ideas que tenemos sobre el mundo. Estos prejuicios son conceptualizados por Rosling como instintos dramáticos, que nos llevan a pensar en términos de grieta, o como nuestra percepción del progreso y la forma en que consumimos los medios está profundamente distorsionada.

A partir de ese momento desarrolló la asombrosa herramienta Gapminder para visualizar partiendo de datos existentes y de múltiples fuentes y organismos internacionales en algunos casos con series de 200 años. Aún así, si bien Rosling pudo encontrar una manera visualmente atractiva de mostrar los datos, advirtió que aún no estamos en condiciones de utilizarlos plenamente ya que los mismos se encuentran escondidos, o son de difícil acceso, o eventualmente están trachonados de infografías aburridas o erróneas que no muestran la información que podría desanclarnos de nuestros atavismos.

Pensar con datos, para Rosling, no sólo es el punto de partida para poder comprender mejor nuestra sociedad y sentirnos un poco más optimistas respecto de lo que viene o pueda venir, también es el toolkit que puede permitir a las organizaciones y ciudadanos señalar los espacios donde hay necesidad de cambio (tantos), o de implementar medidas o programas, justificadoscon datos, para pensar, diseñar e inventar un futuro mejor ayudados hoy por el Big Data, las computadoras superrápdias y modelos cada vez mas multidimensionales de la causalidad compleja, Sosa Escudero, 2019).

6.1.4 Nuestro mundo en datos

El último de los miembros de esta lista, mucho más amplia que esta breve enumeración, es Max Roser y es el creador del sitio Our World In Data , otro intento en el sentido de ver retroprogresivamente el pasado, para entender hacia dónde se dirige (o dirigirá) el mundo en forma global. El escenario se alinea con la propuesta de las Naciones Unidas de los objetivos de desarrollo sustentable para el 2030, en incluso tiene un espacio de seguimiento ligado a las bases de datos disponibles de cada país.

En una lectura que sintetiza las anteriores, Roser propone pensar «a lo» Scott Fitzgerald: Tesis: el mundo está mucho mejor, Anti-Tesis: el mundo es horrible, Sintesis: el mundo puede ser mucho mejor. Los tres postulados los ejemplifica con uno de los indicadores utilizados por todos los exponentes anteriores en sus presentaciones: la mortalidad infantil.

¿Por qué el mundo sería horrible con tan buenos indicadores comparativos? Porque hoy en día de los 141 millones de niños que nacen por año, casi un 4% muere antes de cumplir 5 años. O lo que es lo mismo, cada año mueren aproximadamente 5 millones de niños, es decir, 15 mil chicos mueren por día. Claramente, vivimos en un mundo horrible.

Pero el mundo es mucho mejor, porque ha cambiado en forma exponencial, aunque la escala de este tipo de cambios sean difíciles de abordar. Las condiciones de vida en los países más pobres son aún mejores que en los países mas ricos del pasado.

Hoy en día, el porcentaje de mortalidad infantil en los sectores más pobres de la sociedad ronda el 12%. Al comienzo del siglo XIX se estimaba que el 43% de los niños a nivel mundial morían antes de los 5 años. Es decir, en números actuales, eso implicaría que por año deberían morir 60 millones de niños, es decir, 166 mil por día. Ahora sí, podemos decir que vivimos en un mundo mejor.

Para Roser, es mucho más sencillo asustar a las personas que instalar la confianza sobre el desarrollo tanto a nivel mundial como local. Es posible cambiar el mundo y resolver los problemas que azotan a las sociedades. Como explica Pinker, soluciones a viejos problemas seguramente traigan nuevos problemas, pero saber que podemos hacer una diferencia a partir del conocimiento de los datos que hay sobre nuestro mundo, es un cambio claramente importante.

Curiosamnte existe una asimetría entre todo lo que sabemos y lo poco y bueno que hacemos. Este desacople entre conocimiento y acción es uno de los rasgos mas singulares de nuestra contemporaneidad. Si le sumamos los intereses políticos que fomentan la grieta y la polarización vemos que la la alegría de los neo-ilumnistas debemos matizarla por razones distintas a las que invocan. No es que no podemos corregir los ilusiones cognitivas, es que muchas veces no queremos hacerlo.

6.1.5 Nueva ilustración radical

Cada época y cada sociedad tienen sus formas de ignorancia, sostiene Garcés (2017), y nos ayuda a transitar este mundo VUCA (Volátil, Incierto, Complejo y Ambiguo) que cada semana presenta nuevas formas de autoritarismos fanáticos o situaciones de terrorismo alrededor del mundo. ¿Cómo sucedió que la ilustración cedió terreno en términos de discusión pública ante relatos catastróficos del presente y el futuro?

En una sociedad donde una persona produce alrededor de un terabyte anual de información (Aiden y Michel, 2013), que puede ser publicado y replicado por otros millones de usuarios; en un mundo donde la Big Data finalmente muestra su carácter desprolijo y desordenado; en donde los valores de la civilización ilustrada como la privacidad no son tan importantes como se creía; emerge para Garcés este analfabetismo ilustrado, que se encuentra ahogado entre conocimientos que no podemos digerir ni elaborar.

Cuándo el nombre del juego es “captología” (Fogg, 2002), para Garcés la práctica más importante que es la escucha, sufre las consecuencias de la ley de reversión bautizada por McLuhan (1992). Por eso la autora española nos indica que de nada sirven los procesos de digitalización, dado que este proceso también evita el fortalecimiento de nuestro vínculo con el conocimiento, de manera que contribuye a transformarnos nosotros y nuestro mundo. La escucha activa es anulada por el constante bombardeo de información, fake news y datos que no estamos preparados para asimilar.

Como describió muy bien Hillis (2012), la transformación radical de la lógica web descansa en el cambio de sustantivos a verbos: una red distribuida y descentralizada es más un proceso que una cosa. No es lo que le vendemos a un cliente, sino lo que hacemos por él. No es lo que “algo” es, sino a que está conectado, qué hace. Los flujos son más importantes que los recursos. Y en esa premisa estamos ante un nuevo desplazamiento que se presenta en forma de pregunta: pasamos del hacia dónde vamos, al ¿hasta cuándo? (Garcés, 2017)

Efectivamente vivimos en tiempos equívocos como los de Hobsbawn pero potenciados por 10 o por 100. En algunos lugares como en Siria, el ex-califato de Isis, Somalía o Venezuela, la vida es insoportable. Pero aún asi titila y no quiere apagarse. Pero no podemos vivir indefinidamente en este mundo acunado en irracionalidad, la inequitatividad, la contaminación sin fin, la economía explotadoras y la marginación de vastas capas de la población. Si la razón (la democracia, la libertad) no se impone(n) por si misma, habrá que ayudarla con todas las herramientas de los numerosos toolkits disponibles.

Referencias

Adorno, Thedor y Horkheimer, Max Dialéctica de la Ilustración [1944]. Barcelona, Akal, 2007.
Aiden y Michel, 2013
Fogg, B.J Persuasive Technology: Using Computers to Change What We Think and Do. Morgan Kaufmann, 2002.
Garces, Marina Nueva ilustración radical. Barcelona, Anagrama, 2017.
Hillis, Ken et al Google and the Culture of Search. Routledge, 2012.
Hobsbawm, E.J. Años interesantes: una vida en el siglo XX, Crítica, 2003.
McLuhhan, Marshall & McLuhan, Eric The laws of media. The new sciemce. University of Toronto Press, 1992.
Nordberg, Johan Ten Reasons to Look Forward to the Future. Oneworld Publications, 2017.
Lotto, Beau. Deviate. The science of seeing differently. Hachette Books, 2017.
Piatelli-Plamarini, Massimo Inevitable Illusions: How Mistakes of Reason Rule Our Minds. New York, Wiley, 1996.
Piketty, Thomas Capital in the Twenty-First Century. Harvard University Press 2017.
Pinker, Steven Enlightenment Now: The Case for Reason, Science, Humanism, and Progress. Viking, 2018.
Ridley, Matt The Rational Optimist: How Prosperity Evolves. Harper Perennial, 2011
Simler, Kevin & Hanson, Robin The Elephant in the Brain: Hidden Motives in Everyday Life. Oxford University Press; 2017
Smith Serrano, Andrew Lunáticos. ¿Qué fue de los honbres que pisaron la luna? Córdoba, Berenice, 2009.
Sosa Escudero, Walter Big Data. ¿Otra vez arroz? Buenos AIres, Siglo XXI, 2019.
Susskind, Jamie Future Politics: Living Together in a World Transformed by Tech. Oxford University Press, 2018.
Watson, Peter Ideas. Historia intelectual de la humanidad. Madrid, Crítica, 2006.

Innovación y Barbarie (Cápsula 6.1) Tiempos equívocos
Scroll to top